Por qué duelen, hormiguean o se adormecen las manos.
Y por qué la férula no lo soluciona.
Su nervio mediano, el nervio principal en su muñeca, se está ahogando. Así de simple.
Como una manguera de jardín sobre la que alguien pisa. Ya no pasa nada.
En su muñeca, el tejido hinchado está presionando los vasos sanguíneos que llevan oxígeno a ese nervio.
Sin sangre significa sin oxígeno.
Sin oxígeno significa: hormigueo, adormecimiento, dolor.
Y ahora el punto crucial:
La férula mantiene la muñeca inmóvil. Pero no abre los vasos sanguíneos.
Las pastillas para el dolor solo enmascaran el problema.
La cortisona calma la inflamación. Pero solo temporalmente.
Ninguna de estas soluciones devuelve el oxígeno.
